29 octubre 2011

Me subiste a lo más alto para dejarme caer...


¿Sabes qué? si no me equivoco anoche al acostarme tenia alas... hoy al despertar, no están, simplemente se han ido y no se a donde, se acabo el volar, el desvanecerme, el desaparecer para sentirme libre, y porque no? el huir, todo eso ya no está, y con ello se han ido muchas cosas, cosas que pensé que pertenecían a mi y no a esas alas. 
Ahora me doy cuenta de que el día que me permití el lujo de dejarlas crecer cometí un error y fue que deposite en ellas todas mis ilusiones, mis esperanzas, mis sueños, mi fuerza, mi fe. Y ahora, sin todo eso, ya no se a donde ir, perdí el camino, es más, perdí a quien me guiaba en mi camino, a quien me llevaba de la mano, y me avisaba de cada obstáculo para no dar contra él, ahora solo hay una niebla y te prometo que intente no soltar tu mano en ella pero de repente, al igual que mis alas, una mañana ya no estabas ahí. Y es que si he de asumirlo, puedo decir que tú eras mis alas, tú eras quien me hacía sentir así, libre, me hacías sentir que contigo podía volar hasta un lugar donde nada doliera, donde nada me afectara, un lugar donde mi única preocupación fuera ser feliz cada mañana. Pero no amigos, aquí me quedo, con mis pies plantados en el suelo, y sinceramente desde que me enseñaste a volar, olvide caminar.
Me siento extraña, mis pies no estan acostumbrados a esta sensación, bueno sí, hace tiempo lo estuvieron, pero ahora es todo tan extraño, es como si hubiera estado en un mundo paralelo y de repente me sacaron de él, empujándome a la realidad, enseñándome que en verdad nunca me sobraron precipicios, simplemente que las alas, esas que me diste, conseguían que no los viera, hasta que me di cuenta de que eran de cristal, y que tu tenías el poder de romperlas y ¿sabes qué?  lo hiciste... las rompiste, no desaparecieron, simplemente las destruiste.
Y sabes tanto como yo, que me volví loca intentando volver a pegar sus pedazos, pero eran tan pequeños y afilados, que con cada trozo me cortaba un poco más.
Ya no me corto, ya no están las alas, ni tú, ni tu historia, ahora solo estoy yo, y me siento sola, desprotegida, aunque se que en el fondo siempre supe que esto acabaría así. Ahora solo me queda vivir mi realidad, por muy difícil que esta sea.
Y si acaso recordar lo que una vez fuimos pues como dice una de esas entradas, siempre tú y no yo.
Y si m equivoco en todo esto, solo espero que... quizás lleve mucho esperando. Aunque quien me conozca sabrá que nunca me canso de esperar.

Esto es lo que surge después de una tarde con Campanilla, sin ella esta entrada no sería posible. Gracias =D

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