Una pareja paseaba lentamente por la playa, a la luz de la luna llena, tomados de la mano, era 20 de julio y la brisa cálida de la noche hacia apacible el paseo por la orilla de la playa.La luna brillaba vigorosa sobre las agua, y la pareja, recostada en la arena, observaba el cielo estrellado fundidos en un ferviente abrazo, a su alrededor un desierto de inquietud los rodeaba se encontraban solos, solos con el sufrimiento de saber que no se volverían a ver.
Trágico fue lo que esa noche sucedió, tanto que la luna menguo de la tristeza y para que no se derrumbarse ante tal aberración, dos estrellas acudieron en su ayuda y la sujetaron, dos estrellas que minutos antes habían estado sumergidas en un abrazo.
Años después, en 20 de julio, una pareja juro haber visto, dos ánimas jugar en el mar con el reflejo de la luna menguante y sus dos estrellas.
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