El sol entra hoy por entre las rendijas de la habitación, han pasado las horas y se ha ido desplazando la luz que por ellas entraban, y aunque parezca absurdo me recuerdan momentos de mi adolescencia, si es que se la puede llamar así, hermosos recuerdos.... :)
Un libro, ese que jamás me atreví a terminar, la cortina azul que tanto nos gustaba, y el aroma a flores (parece el escenario de una película) ya te la contaré algún día, cuando seas grande y capaz de comprender que la vida no te quita cosas, solo te separa de los objetivos que tenías; las cosas cambian con el paso del tiempo, las personas, las fachadas, los interiores, los sentimientos, pero los recuerdos, esos nunca cambian, puede que decidas esconderlos, u omitirlos pero siempre quedarán algo de ellos escondidos dentro de ti ("Siempre tu y no yo...")
Sabes... nunca comprendí lo que ella me decía, mejor dicho no quise entenderlo, ni siquiera aún quiero, pretendo seguir siendo la niña de las rabietas, esa que fui con 4 o 5 añitos y no hacerle caso jejeje
Y si... aprendí, aprendí mil cosas de esas rabietas, de no hacerle caso, de saltarme las normas, quizás me duró poco, 7 años no dan para tantas trastadas como me hubieran gustado, pero te prometo... (y que conste que yo nunca prometo nada) que podrás tener rabietas hasta los 18, que podrás saltarte las normas hasta los 15 (por lo menos que yo me entere), contestarme después de los 14 y sonreírme toda la vida, pues yo te sonreiré aunque muera de ganas de llorar.
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