-¿Y que hay de ti? -susurré-. Sé que te alegras mucho de estar vivo... pero ibas a vivir para siempre y ahora ya no. Has perdido la inmortalidad. ¿Eso no te hace sentir raro?
-Yo nunca moriré-dijo.
Antes de que pudiera objetar algo, Lucas posó dos dedos sobre mis labios. Su tierna sonrisa parecía llenar la habitación de luz, y me di cuenta de que sus palabras eran la mayor verdad que había escuchado nunca:
-Tú vivirás eternamente, y perdurar en tu recuerdo es la única inmortalidad que necesito. Seguir viviendo como parte de ti, Bianca... Esa es mi idea del cielo. Claudia Gray - Renacer
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